Centro de arte Joaquim Mir

Bienvenidos al Centro de arte Joaquim Mir del Palau de Miravet, un espacio en honor a la figura del gran pintor catalán donde se exponen diversas copias de las obras que dedicó a Miravet y la luz del Ebro.

Donde el río besa la roca
y el cielo se mira en el agua
en una eclosión de colores

Miravet-Palau
Palau de Miravet, centre d'art Joaquim Mir

Historia

El Palau de Miravet es el edificio civil más emblemático del casco antiguo y ocupa un lugar privilegiado delante mismo del río Ebro, presidiendo el Cap de la Vila.

La obra original se remonta al siglo XIV siendo el palacio y residencia del encomendador de la Orden del Hospital y señor del castilo.

En 2008 pasa a manos de sus actuales propietarios quienes ponen en marcha el proyecto Mir con la intención de restaurarlo y convertirlo en casa de huéspedes y un centro de arte en homenaje a gran pintor Joaquim Mir, quién residió y dedicó parte de su obra a Miravet entre 1929 y 1930.

En 2016 abre al público como centro de arte y el alojamiento singular o casa icónica especialmente recomendada para los amantes del arte y el paisaje.

La sala Mir del Palau

El Palau dispone en la primera planta de un salón noble convertido en galería de arte donde se muestran varias reproducciones de reconocidos cuadros del pintor Joaquim Mir, entre ellos Fantasia de l’Ebre II (cedida por el Museu Reina Sofía de Madrid).

La galería Mir se abre al paisaje a través de dos balcones que dan el Ebro y, abiertos de par en par, ofrecen un espectáculo de luz que dotan de vida a los magníficos paisajes de Joaquim Mir.

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La apoteosis de Joaquim Mir

Al entrar en el Palau nos reciben unas golondrinas danzantes entre una pérgola en trompe-l’œil y el pavimento hidráulico de cerámicas decimonónicas que continúan y cambian de diseño al subir por la escalera con baranda de forja y madera de olivo y una cenefa con motivos florales (recuperados partiendo del original) hasta el primer piso.

Llegados a la primera planta la mirada se recrea en la decoración mural que continúa ascendiendo con una composición de frescos neobarrocos y modernistas alrededor del retrato que Casas hizo de Joaquim Mir, dentro de una marco de Jujoll y toda una apoteosis de amorcillos que sostienen una esfera de luz; dos de ellos representan a Santiago Marsal (propietario) y Joaquim Marsal (copropietario y autor de la recreación).

El fresco continúa con el cielo de nubes esteladas que Joaquim Mir pintó en Montserrat sobre la barca del viejo Amadeo y, a la derecha, el mural Fantasía del Ebro II.

Palau de Miravet, centre d'art Joaquim Mir

De Joaquim Mir bien podemos decir que fue el mayor paisajista y el auténtico Pintor, dedicado toda su vida a la pintura y de qué manera! El Pintor que refleja la luz, la explosión de colores y la vida de un país.

Y en Miravet, donde encontró la arcadia con la que tanto se sentía identificado, hemos querido hacerle un humilde pero merecido reconocimiento.

Joaquim Mir en Miravet

Joaquim Mir - Fantasia de l'Ebre II (Museo Reina Sofia)

Fantasía del Ebro II (Museo Reina Sofía, Madrid)

Miravet fue para Joaquim Mir una de sus “campañas pictóricas” más productivas, con unas 38 pinturas que vendió con éxito.

Fue con dos telas pintadas en Miravet (Fantasía del Ebro II y Pueblo sobre el Ebro, números de catálogo 46 y 47) que ganó la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1930.

El pintor hizo dos estancias en Miravet, las más largas fuera de Vilanova, entre 1929 y 1930.

La imagen pictórica del conjunto del Cap de la Vila y su tipismo lo atrajo de tal manera que llegó a registrar una filmación extraordinaria donde se puede apreciar como era la vida cotidiana y la navegación fluvial de la época.

Esta filmación ha sido restaurada por la Filmoteca de la Generalitat y puede verse en la Iglesia Vieja de Miravet.

Joaquim Mir a Miravet (1929)

La fuerza de la obra y el estilo de Joaquim Mir se fundamenta en su larga y personal visión maestra y experimentada del paisaje, el dominio de las múltiples variables del color a base de manchas y masas de pigmentos puros que sintetizan la apariencia real alcanzando a menudo la abstracción. Un estilo que nos lleva a la pintura impresionista.

Incomprendido entre sus contemporáneos, el vitalismo y la independencia del artista barcelonés hace de la obra de Joaquim Mir demasiado modernista, demasiado simbolista, demasiado contra toda norma. Porque iba más allá del impresionismo. Se desbordaba. Por eso Eugeni d’Ors escribió: “Drama del impresionismo. En el primer acto hierve. En el segundo acto se retrae magistralmente. En el tercer acto se corrompe. En el primero lleva por nombre Domènec Carles. En el segundo, Ricard Canals. En el tercero, Joaquim Mir”. Y es que Mir no seguía ninguna norma, ni las del impresionismo, ni las del modernismo, ni las del noucentismo. Mir era Mir.

Arnau Puig llegó a decir que, en aquel projecto de país, “Mir, el salvage, como Gaudí” no cabían.

Por la misma razón inexorable, un nuevo proyecto de país no se entiendo sin su reconocimiento.

Palau de Miravet, centre d'art Joaquim Mir